Este
texto analiza la teoría de las capacidades de Nussbaum comparándola con la
perspectiva de las necesidades desarrollada en Una teoría de las necesidades
humanas, escrito por Len Doyal y yo mismo.
Nussbaum
presenta explícitamente una lista de las “capacidades funcionales humanas
centrales” que puede compararse con nuestro modelo jerárquico de las
necesidades humanas.
Su
texto se centra explícitamente en las capacidades y opciones de las mujeres,
abordando además los obstáculos concretos a los que se enfrentan la mayoría de
las mujeres y niñas del planeta, pero todo ello viene envuelto en una teoría
que es de aplicación también para los hombres y los niños. Los dos textos
argumentan las tres propuestas siguientes:
Un
concepto plenamente universal de las capacidades/necesidades
Dando
por supuesto un mundo en el que muchas mujeres carecen de apoyo en funciones
fundamentales de la vida humana, y en el que la mayoría de ellas cuenta con
capacidades menores a las de los hombres, el objetivo de Nussbaum es
desarrollar un “feminismo universalista”.8 El respaldo filosófico de este
universalismo se encuentra en la idea de las capacidades humanas, “lo que las
personas son realmente capaces de hacer y de ser” de
manera que propone que ciertas normas
universales de las capacidades humanas deberían ser centrales, en lo político,
para las consideraciones sobre principios políticos básicos que pueden servir
como soporte para una serie de garantías constitucionales en todas las
naciones.
En
principio es posible comparar los niveles de satisfacción de las necesidades
básicas en estos términos, no sólo en una cultura sino también entre diferentes
culturas”. Según Soper, “lo que muestra la obra [de Doyal y Gough], según ellos
mismos, es que es posible analizar la satisfacción de necesidades básicas para
el bienestar ‘objetivo’ sin tener que plegarse al relativismo u operar a un
nivel de generalidad tal que la pertinencia de la teoría en el caso de
problemas específicos de política social sea sacrificada”
El
resultado que se busca es preservar libertades y oportunidades para cada
persona, como individuos, respetándolos como fines en sí, y no como agentes o
promotores de los fines de otros”. Surge naturalmente del reconocimiento de que
cada persona tiene sólo una vida para vivir.
Una
crítica del relativismo cultural
Nussbaum
desarrolla una crítica explícita del relativismo centrándose en tres ideas aparentemente
respetables en contra del universalismo
Sus
tres contra argumentos pueden resumirse de la siguiente manera:
–
Las culturas reales son siempre dinámicas y están siempre en evolución: “las
personas son ingeniosas prestatarias de ideas”.
– El
“argumento desde lo positivo de la diversidad” está muy bien en tanto que las
prácticas culturales no dañen a las personas. Pero teniendo en cuenta que
algunas prácticas claramente lo hacen, esta “objeción no socava la búsqueda de
valores universales, sino que la exige”.
– Las críticas relativistas del paternalismo
respaldadas hasta cierto punto por los enfoques universales son un arma de
doble filo. Muchos sistemas de valores tradicionales son paternalistas en el
sentido estricto del término. De forma aún más fundamental, un compromiso para
respetar las elecciones y decisiones de los individuos abarca por lo menos un
valor universal, el de tener la oportunidad de pensar y poder elegir por uno
mismo
La
existencia de las necesidades/capacidades conlleva fuertes exigencias morales
para colmar las necesidades/desarrollar capacidades
El
objetivo de Nussbaum es “ofrecer las bases filosóficas para una explicación de
los principios constitucionales básicos que deberían ser respetados e
implementados por los gobiernos de todas las naciones, como mínimo indispensable
para cumplir la exigencia de respeto hacia la dignidad humana”
Nussbaum aborda esta
cuestión directamente, presentando su lista actual de “diez capacidades
funcionales humanas centrales:
· Vida. Ser capaces de vivir una vida humana de
duración normal hasta su fin, sin morir prematuramente o antes de que la vida
se reduzca a algo que no merezca la pena vivir.
· Salud corporal. Ser capaces de gozar de buena
salud, incluyendo la salud reproductiva, estar adecuadamente alimentado y tener
una vivienda adecuada.
· Integridad corporal. Ser capaces de moverse
libremente de un lugar a otro; que los límites físicos propios sean considerados
soberanos.
· Sentidos, imaginación y pensamiento. Ser
capaces de utilizar los sentidos, de imaginar, pensar y razonar, y de poder
hacer estas cosas de una forma realmente humana
· Emociones. Ser capaces de tener vínculos
afectivos con cosas y personas ajenas a nosotros mismos; amar a los que nos
aman y nos cuidan y sentir pesar ante su ausencia; en general, amar, sentir
pesar, añorar, agradecer y experimentar ira justificada.
· Afiliación. A) Ser capaces de vivir con otros
y volcados hacia otros, reconocer y mostrar interés por otros seres humanos y
comprometerse en diversas formas de interacción social; ser capaces de imaginar
la situación del otro y tener compasión hacia esta situación; tener la
capacidad tanto para la justicia como para la amistad.
· Razón práctica. Ser capaces de formar un
concepto del bien e iniciar una reflexión crítica respecto de la planificación
de la vida.
Otras especies. Ser capaces de vivir
interesados y en relación con los animales, las plantas y el mundo de la
naturaleza. 9. Capacidad para jugar. Ser capaces de reír, jugar y disfrutar de
actividades de ocio.
·
Control sobre el entorno de cada uno. A)
Político. Ser capaces de participar eficazmente en las decisiones políticas que
gobiernan nuestras vidas; tener el derecho de participación política junto con
la protección de la libertad de expresión y de asociación. B) Material. Ser
capaces de poseer propiedades
Nussbaum
identifica dos, razón práctica y afiliación, como de especial significado, ya
que “las dos organizan y se difunden hacia los demás, haciendo que su búsqueda sea
verdaderamente humana”.
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